Todos somos primos de Björk


“Todos somos primos de Björk” no es algo extraño dicho en boca de un islandés. Es más, ha dejado de ser un simple comentario con cierta guasa para convertirse en un hecho que hay que tener en cuenta. Y si no que se lo digan a los creadores de una nueva aplicación para el móvil que comprueba si el que tienes delante está emparentado contigo, no vaya a ser que por tu cabeza se haya pasado algo más que tomarte un simple café.

Ya fuera de bromas: recuerdo ver a mi padre un día imprimir su (mi) árbol genealógico. Simplemente con un click accedió al Libro de los Islandeses (Íslendingabók), una enorme base de datos genealógica. Allí se descargó una ficha con los nombres y profesiones de sus antepasados, incluso de aquellos que vivieron en el siglo XIII. “Sabrás que tu tataratataratatarabuelo, Ögmundur í Auraseli, nacido en el siglo XIX, fue el último brujo de Islandia”, me comentaba con cara de ilusión mientras señalaba la pantalla. Su emoción no es para menos porque él, como el resto de estos nórdicos, son unos privilegiados en muchas cosas, pero si hay una que les enorgullezca especialmente es su genética.

Son pocos (cerca de 320.000) y a lo largo de la historia han estado muy aislados, circunstancias que han hecho que, desde hace ya algunos años, estén en el punto de mira de los científicos. Sus genes son importantes porque facilitan el estudio de enfermedades complejas, como trastornos cardiacos, cáncer, hipertensión, diabetes o Alzheimer. Estudiar el genoma (enorme y variado) de una muestra de personas afectadas y compararlo con una de personas sanas es normalmente demasiado farragoso.

“Buscar genes en poblaciones así supone una ayuda metodológica porque han perdido parte de la diversidad existente en otras poblaciones relacionadas. La población islandesa es ideal para estudiar enfermedades europeas porque ha estado muy aislada en los últimos mil años, pero al mismo tiempo, no es tan pequeña ni ha estado tan aislada como para que todas estas enfermedades que nos interesan no estén representadas”, me explicaba un día el investigador del CSIC Carles Lalueza-Fox.

Hace unos años, este científico del Instituto de Biología Evolutiva fue llamado a Islandia para formar un laboratorio de extracción de ADN de restos antiguos. “Querían analizar todos los restos antiguos existentes en la isla e investigar cuál había sido la estructura genética de la población en los últimos mil años”, me contaba.

Tras analizar 68 esqueletos fechados hace cerca de 1.000 años (momento de la colonización de la isla) observaron que el linaje materno (ADN mitocondrial) en la Edad Media era más parecido al de las poblaciones actuales de Escandinavia y Gran Bretaña que al de los que ahora pueblan Islandia. El trabajo demostraba no sólo que el efecto del azar tiene mucho que decir en los genes de una población tan pequeña, sino que además la mayoría de las mujeres que llegó primero a la isla procedía de las costas de Escocia e Irlanda, regiones muy azotadas por los asaltos vikingos.

Tan atrás no llega el Libro de los Islandeses. No obstante, es sorprendente que se remonte hasta hace más de 1.200 años. Esta base de datos contiene la información genealógica de todo aquel ciudadano islandés que desee registrarse y de aproximadamente el 80% de los islandeses que han existido. El proyecto, fruto de la colaboración entre deCODE Genetics, una compañía biofarmacéutica islandesa, y un informático, recoge datos de diferentes fuentes, como documentos eclesiásticos, censos nacionales, registros, crónicas, varias genealogías o listados de descendientes.

La empresa deCODE – que presume de haber aislado genes que podrían estar relacionados con enfermedades cardiovasculares, el cáncer o la esquizofrenia- se dio a conocer cuando propuso la creación de una base de datos de salud que aglutinara los informes médicos y la información genética y genealógica de todos los islandeses. En 2003, tras años de polémica sembrada tanto en Islandia como en otros países, la Corte Suprema frenó de un soplo las intenciones de la compañía. No obstante, la idea de reunir las genealogías sí salió adelante, alimentando un poco más esa pasión que los originarios de la isla nórdica sienten por la historia de sus antepasados.

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~ por Alda Ólafsson en 18 abril, 2013.

2 comentarios to “Todos somos primos de Björk”

  1. Un blog importante… por favor, no dejes de actualizarlo. Me parece muy interesante este estudio. Más allá de interpretaciones ideológicas equivocadas (por aquello del racismo científico, que durante el nazismo pretendió médicamente encontrar al más puro de los puros), me resulta interesante que haya estudios de este tipo para encontrar respuestas a cuestiones médicas. Pero además me gusta porque es una manera de indagar en el pasado de sociedades, como la islandesa. Un caso particular en España o en la península ibérica es el de los vascos, que en ciertas zonas de Guipúzcoa y el norte de Navarra vivieron un aislamiento similar. Cosa curiosa en la muy transitada península ibérica, a lo largo de los siglos. Me consta que se han hecho por ello estudios similares en Euskadi.

  2. ¡Por cierto! Estoy mirando en Wikipedia la entrada sobre la residencia oficial del presidente de Islandia, Bessastadir. Me parece algo curioso… ¡es poco más que un chalé! (si es que llega a ello). Que Islandia tuviera la primera mujer presidente escogida por sufragio y que tuviera la primera mujer jefa de gobierno es algo que habla del pensamiento islandés. Me resulta bonito. Los vikingos tenían fama de duros, pero sus descendientes son mejores!

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