Los vikingos y el estanque negro


Reconozco que los vikingos siempre me han atraído. Aparte de las raíces que me unen a ellos, creo que hay algo más tras ese encanto que rodea toda la historia de esta civilización, que llegó incluso a llevar su influjo hasta Rusia, y como ya es bien sabido, a Norteamérica (hacia el año 1000, bastante antes que Colón), donde descubrieron Vínland o Vinlandia en castellano.

Hace una semana, de visita en Dublín, volvió a invadirme esta fascinación. La interesante capital irlandesa (por su historia, por su gente) no escapó a la invasión del pueblo vikingo en los siglos IX y X. El asentamiento del año 841 recibió el nombre de Dyflin, que se cree proviene del antiguo irlandés Dubh Linn o estanque negro, referido a la zona donde el río Poddle se adentraba en el Liffey (el actual cauce fluvial que divide la ciudad) cerca del Castillo de Dublín. El nombre en inglés (Dublin) proviene directamente del sustantivo vikingo (en islandés moderno es Dyflinn). Este pueblo llegó a dominar la capital irlandesa durante casi tres siglos, hasta su expulsión definitiva por el rey irlandés Brian Boro en 1014, aunque su dominio terminaría definitivamente en 1171.

En Dublín se encontró hace unos años el asentamiento vikingo mejor conservado del mundo, muy cerca de la Christchurch Cathedral, junto al río. Ha sido ahora en una visita turística donde he sabido que el ayuntamiento de la ciudad decidió llevarse todos los restos arqueológicos encontrados a un museo y construir sobre estos terrenos su sede. Este atropello al patrimonio mundial, sin embargo, no consiguió que el lugar en cuestión dejase de impresionarme. Allí, en concreto, se puede ver una reconstrucción con piedras en el suelo de una típica casa vikinga, donde podían vivir hasta 40 personas hacinadas en unos pocos metros de superficie.

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Cauce del río Liffey, por donde entraron cientos de barcos vikingos en la invasión de Dublín.
Fotografía: A.O.

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Reconstrucción de una vivienda vikinga en Dublín.
Fotografía: A.O.

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~ por Alda Ólafsson en 31 mayo, 2009.

2 comentarios to “Los vikingos y el estanque negro”

  1. hola, hace muchos años una amiga se casó con un islandés, fui mi primer contacto con ese país, pero hasta hace tres años no fui a conocer el país, me fascinó su paisaje, su luz( era verano), sus gentes ( sólo de aspecto , poco pude hablar con ellos, mi inglés es malo, pero la atmosfera y su aire me dejaron un grato recuerdo, soy aficionada a la cocina y me compré un libro de cocina”Cuisiner Islandais” de Maike Hanneck. Unn saludo

  2. Muy interesante el blog, felicidades.

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