“Icelandic queen”


Buscando noticias para incluir en el blog, me topé con una información de hace un par de años que hacía referencia a la posición de la Iglesia Luterana islandesa respecto a las uniones homosexuales. En 1996, Islandia aprobó una ley que permitía la “unión civil” gay y otorgaba a éstos casi todos los derechos de los matrimonios heterosexuales. Años más tarde, el Parlamento añadió otros, entre ellos, la adopción (de niños de origen islandés) y la inseminación artificial. No sólo eso, además (y aquí viene el dato más llamativo), la legislación introducía la posibilidad de que la Iglesia validase la “convivencia entre personas del mismo sexo”.

Actualmente, en Islandia, los párrocos tienen el derecho a decidir si desean o no “bendecir la unión” de dos personas del mismo sexo. Esta cuestión lleva años debatiéndose en el país, hasta el punto de que fue uno de los temas más controvertidos de una convención eclesiástica celebrada hace tan sólo unas semanas. En ella se decidió mantener la tradicional definición de matrimonio, pero se adoptó el compromiso de que las parejas homosexuales pudiesen “validar” su relación por la Iglesia. Para el Obispo de Islandia, Karl Sigurbjörnsson, “hasta ahora ninguna iglesia ha dado un paso tan importante como éste”.

No sólo la Iglesia, también el Gobierno, parece decidido a seguir pujando por los derechos de los homosexuales. En opinión de Hrafnkell Stefánsson, portavoz del centro de gays y lesbianas Samtokin 78 (“Asociación 78”), “el hecho de que el país sea tan pequeño ha ayudado a que los políticos se tomen en serio estas cuestiones. En un país tan pequeño, ser gay es algo que no puede esconderse”.

Durante la segunda semana de agosto, Islandia acoge anualmente el Festival Gay, que suele atraer a visitantes de todo el mundo. En 2008, la cita será en Reikiavik, del 7 al 10 de agosto. Según publicaciones como Bay Area Reporter, Islandia ofrece a los visitantes homosexuales “un escenario pequeño pero único, centrado sobre todo en su capital”.

Entre los bares y pubs gays que tiene Reikiavik, destaca el Café Cozy, en el centro, un pequeño bar que suele llenarse los fines de semana, o el MSC Club, un local que abre sólo las noches de sábado (puede ser difícil de encontrar si no se dispone de una pequeña guía o mapa). También se encuentra el Rainbow Café, que es parte del centro Samtokin 78. Sólo está abierto las noches de lunes y jueves. La organización de lesbianas KMK (Konur með konum o Mujeres con mujeres) organiza cada cierto tiempo en este centro una noche dedicada a las mujeres del colectivo gay, entre otras actividades.

Para más información acerca de la comunidad gay en Islandia: www.gayice.is.

Festival del Orgullo Gay en Islandia

Festival del Orgullo Gay en Islandia, en agosto pasado. Fotografía: Geir Ragnarsson.

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~ por Alda Ólafsson en 12 noviembre, 2007.

4 comentarios to ““Icelandic queen””

  1. Me parece increible (para bien) que una iglesia de ese paso!! En España eso esta de ocurrir muy lejos y supongo k en general…. Un punto para islandia por abiertos de mente!!! 🙂

  2. Me gustaría aportar mi granito de arena a este tema con este comentario.

    En España esto lo veo bastante lejos, si llega a suceder, aunque ojalá me equivoque y aumente el apoyo de las instituciones a GLBT en España.

    Sobre lo de que dice el portavoz de Samtökin 78 de que Islandia es un país pequeño y que por eso es difícil esconder la homosexualidad, la verdad es que me parece un poco discutible. Aunque evidentemente se forme un grupo en la capital con gente de todo el país que decide vivir su vida abiertamente y que por relaciones sociales normalizan la homosexualidad en sus entornos, todos sabemos lo fácil y bien que se le da a la gente esconder y vivir su sexualidad en privado en ciudades de tamaño similar a Reikiavik, como las del interior en España. Mi ciudad, Burgos, con la misma población, está lejos de Reikiavik en este tema y mi sensación es que allí los gays son prácticamente invisibles, salvo contadas excepciones, aunque está empezando a cambiar a medida que la gente es capaz de mostrarse como es a su grupo de amigos. Probablemente las redes sociales e Internet están contribuyendo en esto. Y en las Islas Feroe el tema está fatal a pesar de ser un país nórdico y pequeño. Creo que el mérito de lo abierta que es la sociedad islandesa con la homosexualidad en Reikiavik (el resto del país es otro tema, y nunca he vivido allí) debe atribuirse su sociedad y la gente que ha luchado por la igualdad, no a una coincidencia demográfica. La orientación sexual en Reikiavik no es problema generalmente, a la gente simplemente le da igual. Creo que aquí es donde entra en juego la parte de la individualidad y la independencia personal en la sociedad islandesa.

    Todo esto lo han conseguido relativamente hace poco, y conozco a más de uno que ha salido del armario tras haber tenido hijos con su mujer, no es algo extraño. Lo que me hace pensar en las cifras de maridos homosexuales casados con mujeres en España y que no saben qué hacer ahora por miedo a reacciones en su entorno. Escalofriante.

    Sobre los bares que salen en el texto, sólo decir que Cozy cerró y que sus dueños abrieron uno más grande en Klappastigur cuyo nombre son 3 números. Ahora todo está en Q bar, que es “el bar”. Se llena a menudo y hospedó algunos eventos del Orgullo en agosto y creo que de Bears on Ice también.

  3. Coincido con Fernán, dudo que si aceptan bastante bien la homosexualidad sea porque hay poca población. Creo que es cuestión de mentalidad, y al fin y al cabo de indiferencia, en lo que tiene de bueno.
    Anoche por ejemplo, un señor de 72 años me empezó a hablar y entablamos una buena conversación, quería invitarme a su casa algún día, le hacía ilusión a él y su mujer poder practicar el cstellano. Le dije enseguida que estoy aquí en Reykjavik con mi novia, y ni se pareció sorprender, ni le dio importancia, siplemente me dijo que estabamos bienvenidas yo y ‘your girlfriend’. Y eso no lo imagino con un señor de 72 años en Madrid…
    A propósito, gracias Fernán por lo del Cozy, paso delante a menudo porsque vivo cerca y siempre piendo que tardan mucho con las obras. Y cómo se lama este otro bar? No lo ubico.
    Alda, me gusta mucho tu blog, enhorabuena!

  4. Lisa: Creo que ese bar no lo volverán a abrir, quizá abran otro pero no será un bar GLBT. El nombre del otro bar (“el nuevo Cozy”) son 3 números, el último es un 13. Está en la misma calle que Sirkus, pero “en la otra acera”.

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