Caminaba hace menos de un mes por Wall Street, justo al lado del edificio de la Bolsa de Nueva York, donde una enorme bandera estadounidense parece invadirlo todo. “Aquí fue donde surgió”, pensé. Allí nació la crisis, la especulación desmedida, la inversión sin control. Fue allí, entre estas mesas donde comían malamente los ejecutivos en mangas de camisa, donde se gestó una situación que ha acabado destruyendo planes de vida y proyectos de futuro. ¿Quién sabe? Tal vez si no llega a ser por todo esto, ahora yo misma estaría en Islandia buscando una mejor calidad de vida. Puede que hubiese dado un vuelco a mi día a día, si no llega a ser por esto, por la crisis. Y puede que no tuviese que hablar tantas veces de lo terrible que ha sido su impacto en mi isla favorita. “¿Es verdad que era uno de los países más caros antes de esto?”, preguntan. “Sí, -respondo- llevaban muchos años viviendo muy bien, pero ahora están fatal”. Y supongo que seguiré gastando más posts en hablar de lo mismo. Eso sí, sin poder contarlo desde el lugar de los hechos. Es lo que toca.

Lunes de bullicio financiero en Wall Street. Fotografías: A.O.





Ahogar las penas 
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